Sé que en este blog mi intención principal es escribir sobre mis pensamientos y reflexiones a partir de los libros que leo, pero en esta ocasión, una película muy buena (o que para mi lo es), ha sido para mí fuente de muchas reflexiones: Historia Americana X.
Esta película nos muestra la historia de una familia destrozada por la ideología nazi de uno de sus miembros, Derek Vinyard. El hermano menor de este, llamado Daniel Vinyard, admira a su hermano y encuentra en sus discursos nazis y en sus actitudes xenófobas un modelo a seguir. Un día a Derek se le va de las manos y mata a dos jóvenes negros que intentaron robarle la furgoneta que perteneció a su padre, tras lo que ingresa en prisión. Allí pasa tres años, ya que su hermano no testificó en su contra, sino que se le juzgo por "defensa propia". Tras salir de la cárcel, Derek ha cambiado absolutamente su ideología y su manera de ver el mundo tras varios sucesos que le ocurrieron allí, dónde se pudo dar cuenta de que las personas no son un color de piel, sino las acciones que eligen y que ser de un mismo país y de una misma cultura no te hace ser "hermano" de alguien, de hecho, en la cárcel, el único amigo que encuentra Derek es irónicamente negro.
La cosa se complica cuando Derek sale de la cárcel y descubre que su hermano, Daniel, está metido en el grupo de neonazis del que él formaba parte, ya que estaba intentando emularlo, dado a la gran admiración que sentía por él su hermano. En este punto todo se complica, ya que Daniel, siguiendo sus pasos se ha convertido en el próximo "niño favorito" del líder intelectual de la banda neonazi, Cameron Alexander, y presa de sus consejos manipuladores ha presentado en el instituto un trabajo en el que valora positivamente la obra de la que los nazis toman principalmente su ideología, el Mein Kampf ("Mi Lucha") de Adolf Hitler. Por si estos fueran pocos problemas para Daniel Vinyard, también se ha metido en problemas con un grupo de chicos negros de su instituto al mostrar con ellos una actitud de desprecio y provocación.
No contaré de manera directa el final de este embrollo, para que los interesados en esta historia puedan contemplar el desenlace con sus propios ojos, pero si hablaré de ciertas reflexiones e inquietudes que me surgían mientras veía la película y después de verla.
Para empezar, como futura educadora social, me he sentido impotente al darme cuenta de que yo no sabría cómo actuar frente a un caso tan radical de xenofobia y de racismo. ¿Cómo se rompe la red de refuerzos que se hace una persona que quiere seguir justificando su odio con prejuicios raciales? Cualquiera que conozca unas nociones básicas de psicología sabrá que las creencias de una persona "luchan" por perpetuarse frente al cambio, ya que este último es fuente de angustias para el ser humano. En el caso de los jóvenes de la película, están bien afianzados en sus prejuicios, los cuales, como averiguaremos más adelante, fueron introducidos en su panorama ideológico por la influencia del padre.
Tras ver esta película, estuve mucho tiempo saboreando la sensación de impotencia que me producía la clara conciencia de saberme incapaz de abordar un problema tan complejo y con tantas implicaciones como este. Y en medio de estas consideraciones, llegó a mi un artículo escrito por el sociólogo Zygmunt Bauman titulado "Confianza y temor en la ciudad. Vivir con extranjeros". En él, el autor habla de los miedos que tenemos en la posmodernidad. Entre los tres miedos que menciona, el tercero se refiere al temor de que nuestras instituciones no sean capaces de dar respuesta a nuestras necesidades. En un supuesto Estado del Bienestar, cuando el bienestar falla, según el autor, las personas pueden llegar a caer en teorías conspiranoicas, en las que ven ardides ocultos que son los que frustran su bienestar. Pues bien, es llegado a este punto que me planteé la relación que se establecía en el caso expuesto en la película con este tercer miedo del que nos habla Bauman: el miedo a que las instituciones que deben cobijarnos nos fallen. Derek Vinyard sabe que las instituciones de su país fallan, es consciente de ello, ya que es un joven con una mente despierta y crítica, ¿Cómo sucede entonces que, teniendo una mente brillante, Derek caiga en la xenofobia? Ahora, tras la lectura de Bauman se me ocurre una respuesta posible: porque su mente estaba siendo confundida por el miedo y la incertidumbre que produce certificar que las instituciones que deben proteger al ciudadano fallan, y se estaba haciendo las preguntas equivocadas.
Derek no estaba mirando contextualmente, estaba buscando un culpable donde lo que había no era más que victimas: los negros no eran el enemigo, el enemigo es el sistema capitalista, que busca complacer antes el interés económico que el bienestar del ser humano. Esta manera de pensar y de culpar al que es diferente no es extraña en nuestros tiempos, sino que es un fenómeno usual, lo que ocurre es que Derek era un joven especialmente apasionado, de carácter insumiso y rebelde, lo cual lo hacía actuar con más pasión, aunque sus premisas estuvieran absolutamente erradas.
No obstante, aunque he podido comprender parte del fenómeno, soy consciente de que siguen habiendo muchos matices que se me escapan, muchísimos interrogantes por resolver, pero pienso seguir reflexionando y buscando respuestas para entender este fenómeno social que, dramáticamente, se está extendiendo en la actualidad, el odio racial, y que continúa acrecentándose por momentos a consecuencia de la crisis económica que estamos atravesando.
Para finalizar esta entrada, me gustaría hacer una pregunta, no para que me respondan, sino para que cada uno reflexione para sí: ¿hasta qué punto culpo yo a los que son diferentes a mí, ya sea por motivo de sexo, edad, etnia, cultura, etc., de los problemas que vemos en las instituciones que deberían proporcionarnos cierto indice de bienestar? Y yendo un poco más allá ¿Hay elementos externos, presentes en el sistema, que me inducen a hacerlo? ¿Puedo identificar alguno?
No contaré de manera directa el final de este embrollo, para que los interesados en esta historia puedan contemplar el desenlace con sus propios ojos, pero si hablaré de ciertas reflexiones e inquietudes que me surgían mientras veía la película y después de verla.
Para empezar, como futura educadora social, me he sentido impotente al darme cuenta de que yo no sabría cómo actuar frente a un caso tan radical de xenofobia y de racismo. ¿Cómo se rompe la red de refuerzos que se hace una persona que quiere seguir justificando su odio con prejuicios raciales? Cualquiera que conozca unas nociones básicas de psicología sabrá que las creencias de una persona "luchan" por perpetuarse frente al cambio, ya que este último es fuente de angustias para el ser humano. En el caso de los jóvenes de la película, están bien afianzados en sus prejuicios, los cuales, como averiguaremos más adelante, fueron introducidos en su panorama ideológico por la influencia del padre.
Tras ver esta película, estuve mucho tiempo saboreando la sensación de impotencia que me producía la clara conciencia de saberme incapaz de abordar un problema tan complejo y con tantas implicaciones como este. Y en medio de estas consideraciones, llegó a mi un artículo escrito por el sociólogo Zygmunt Bauman titulado "Confianza y temor en la ciudad. Vivir con extranjeros". En él, el autor habla de los miedos que tenemos en la posmodernidad. Entre los tres miedos que menciona, el tercero se refiere al temor de que nuestras instituciones no sean capaces de dar respuesta a nuestras necesidades. En un supuesto Estado del Bienestar, cuando el bienestar falla, según el autor, las personas pueden llegar a caer en teorías conspiranoicas, en las que ven ardides ocultos que son los que frustran su bienestar. Pues bien, es llegado a este punto que me planteé la relación que se establecía en el caso expuesto en la película con este tercer miedo del que nos habla Bauman: el miedo a que las instituciones que deben cobijarnos nos fallen. Derek Vinyard sabe que las instituciones de su país fallan, es consciente de ello, ya que es un joven con una mente despierta y crítica, ¿Cómo sucede entonces que, teniendo una mente brillante, Derek caiga en la xenofobia? Ahora, tras la lectura de Bauman se me ocurre una respuesta posible: porque su mente estaba siendo confundida por el miedo y la incertidumbre que produce certificar que las instituciones que deben proteger al ciudadano fallan, y se estaba haciendo las preguntas equivocadas.
Derek no estaba mirando contextualmente, estaba buscando un culpable donde lo que había no era más que victimas: los negros no eran el enemigo, el enemigo es el sistema capitalista, que busca complacer antes el interés económico que el bienestar del ser humano. Esta manera de pensar y de culpar al que es diferente no es extraña en nuestros tiempos, sino que es un fenómeno usual, lo que ocurre es que Derek era un joven especialmente apasionado, de carácter insumiso y rebelde, lo cual lo hacía actuar con más pasión, aunque sus premisas estuvieran absolutamente erradas.
No obstante, aunque he podido comprender parte del fenómeno, soy consciente de que siguen habiendo muchos matices que se me escapan, muchísimos interrogantes por resolver, pero pienso seguir reflexionando y buscando respuestas para entender este fenómeno social que, dramáticamente, se está extendiendo en la actualidad, el odio racial, y que continúa acrecentándose por momentos a consecuencia de la crisis económica que estamos atravesando.
Para finalizar esta entrada, me gustaría hacer una pregunta, no para que me respondan, sino para que cada uno reflexione para sí: ¿hasta qué punto culpo yo a los que son diferentes a mí, ya sea por motivo de sexo, edad, etnia, cultura, etc., de los problemas que vemos en las instituciones que deberían proporcionarnos cierto indice de bienestar? Y yendo un poco más allá ¿Hay elementos externos, presentes en el sistema, que me inducen a hacerlo? ¿Puedo identificar alguno?
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