domingo, 17 de agosto de 2014

Me vestiré de medianoche

¡Saludos a  todos!

Hace poco escribí acerca del segundo libro de la saga de Tiffany Dolorido, del escritor Terry Pratchett. En esa entrada hable de que, por error, había comprado el cuarto libro en lugar del tercero, que era el que me correspondía leer. Pues, finalmente, debo comunicar que no he tenido la fuerza de voluntad de esperar al tercer libro, y en un instante de debilidad ya tenía el libro pegado de mis manos y, para cuando quise darme cuenta, ya lo llevaba a la mitad. Y eso es lo primero que debo decir del libro: es adictivo, y mucho.

No quiero adelantar demasiados datos de la historia para los que quieran leer el libro, que lo recomiendo, ya que es una historia entretenida y absorbente, llena además de toques del hilarante humor propio de Pratchett. Pero sí que diré que me ha parecido que este cuarto libro supera al primero en varios puntos.

Para empezar, el hilo argumental es más interesante, hasta el punto de absorber al lector en el veloz curso de acontecimientos,que no obstante, no pasan demasiado deprisa, sino en un ritmo constante y fluido en el que todo lo que va ocurriendo en la historia encaja a la perfección. 

Para continuar, todos, absolutamente todos los personajes de la historia mejoran increíblemente. Me centraré en el cambio de la protagonista, Tiffany Dolorido, que  ha madurado y se nota, ahora es toda una mujer adulta, ya es toda una BRUJA con mayúsculas. Si bien en el segundo libro Tiffany ya era una chica particular que era capaz de plantearse cosas y ser crítica con su entorno, ahora en el cuarto libro nuestra bruja es una persona muy reflexiva, hasta llegar a la brillantez, y además es capaz de aceptar con una gran fuerza de carácter los reveses de su vida. Una parte del carácter de nuestra protagonista que me llamó especialmente la atención fue su madurez a la hora de aceptar que lo que ella había considerado el "amor de su vida", había sido tan solo un engaño, una atribución de características idealizadas sobre una persona. No mucha gente es capaz de ser madura respecto al tema del amor, asunto que casi todo el mundo prefiere idealizar, motivo por el cual creo que muchas relaciones fracasan en nuestros tiempos: porque nuestra cultura ha exaltado hasta decir basta el enamoramiento, y la gente lo ha llegado a confundir con el amor, siendo que el primero es solo una atracción promovida por nuestras hormonas, un período de transitoria locura que pasa necesariamente, en cambio, el amor real tiene unas características que no destacan por la locura y la obsesión por el otro, sino por una profunda amistad, un profundo entendimiento y un sentimiento de unión, de vida común y objetivos comunes. 

Volviendo a nuestra protagonista, ella es capaz de darse cuenta por sí misma de que ha estado idealizando a una persona con la que en realidad no congenia, es capaz de darse cuenta de que entre ellos no hay amor, y más importante, es capaz de dejar ir su sueño con entereza. En el punto en el que hace esto, da un paso adelante en su vida y es capaz de orientarla más hacia lo que realmente le gusta hacer: ayudar a los demás, viendo la grandiosidad de sus pequeñas acciones. Y en este punto sucede algo bastante especial en su vida, algo que no diré para no chafar la sorpresa a aquellos que quieran leer el libro. 

Para terminar, me gustaría mencionar lo que considero una de las mejoras principales de la historia: un villano mucho más interesante que el del segundo libro, uno que de verdad puede llegar a poner los pelos de punta si uno se mete en la historia, y que además, hace una metáfora bastante buena de los prejuicios y del odio, los cuales están encarnados en él.

Sin más, recomiendo la lectura a todos los que quieran pasar un buen rato con ella.

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